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Cuida tus muebles

Queremos ayudarte de vivir de forma más sostenible en el hogar. Hoy el 4% de los residuos sólidos que acaban en el vertedero son muebles. Juntos podemos dar un futuro mejor a los muebles usados. ¡Todos nos merecemos una segunda oportunidad! Descubre las soluciones que te ofrecemos para alargar la vida de los productos IKEA.


Cómo cuidar y limpiar tu colchón

Cómo cuidar y limpiar el colchón

Completa tu colchón con un protector, así será más fácil de retirar, lavar y mantenerlo siempre como nuevo. Además, la mayoría de nuestros colchones vienen con cutí lavable. Comprueba que la cremallera esté cerrada antes de lavarlo.

Para eliminar el polvo y los ácaros pasa la aspiradora al colchón.


Cómo lavo la almohada y el edredón

Los edredones/almohadas empaquetados enrollados, pueden comprimirse durante el transporte y tardar unos días en recuperar su forma y esponjosidad.

El plumón y las plumas tienen un olor característico que desaparece una vez que saques el edredón del embalaje y se airee durante un tiempo. Los ácaros prosperan en entornos húmedos, cálidos y oscuros. Por tanto, cuanto te levantes de la cama, airea el edredón/almohada para que se evapore la humedad residual antes de volverlos a colocar en la cama.

Además, puedes lavar todas las almohadas/edredones de IKEA a 60ºC, temperatura a la que mueren los ácaros.

Para mantener las almohadas/edredones impecables, libres de ácaros y suciedad sigue las instrucciones de lavado. Para que el edredón/almohada recupere su esponjosidad y se seque más rápido tras su lavado, coloca unas pelotas de tenis que no destiñan en el tambor de la secadora. Para lavar un edredón de plumón/plumas utiliza sólo una tercera parte de la cantidad de detergente habitual. Después de lavar el edredón, pónlo a secar inmediatamente. Airea el edredón/almohada con frecuencia para que se mantengan impecables. Para prolongar la duración de las almohadas, utiliza una funda protectora contra la suciedad y las manchas.

Baterías de cocina como nuevas

Antes de usar la batería de cocina por primera vez, lávala, aclárala y sécala cuidadosamente.

Comprueba si tu batería es apta para el lavavajillas. Para prevenir las manchas de cal, secar bien con un paño después del lavado. Las manchas pueden eliminarse con un poco de vinagre disuelto el agua templada.

Para prevenir las manchas de sal, no añadas sal hasta que el agua no esté hirviendo.

No uses un estropajo metálico o cualquier cosa que pueda rayar la superficie.

La base es ligeramente cóncava cuando está fría, pero se expande hasta alisarse cuando se calienta. Deja siempre que tu batería se enfríe antes de limpiarla. Así la base retoma su forma, lo que ayuda a evitar que se deforme con el uso.

Nuestras baterías son adecuadas para usar con todo tipo de placas y en el horno.

Se han diseñado exclusivamente para cocinar, no para guardar alimentos. Los alimentos guardados en la batería de cocina durante períodos prolongados pueden afectar a la superficie de la batería o adquirir sabor metálico.

Usa la batería en un fuego cuyo diámetro sea igual o inferior para ahorrar energía.

Ten presente que las asas se calientan mucho cuando los recipientes se exponen al fuego. Usar siempre manoplas o similar para mover los recipientes o levantar la tapa.

No permitas que el recipiente permanezca en el fuego sin líquido en su interior, porque podría deformarse si se ve expuesto a un calor excesivo.


Toallas, suaves y absorbentes

Aunque se trata de una recomendación opcional, lavar las toallas de forma separada de otras prendas es una buena forma de impedir que su fibras se apelmacen, que puedan absorber los colores de otra ropa, así como dejar esta llena de pelusas.

Así, para ahorrar en dinero y energía, puedes esperar a haber acumulado bastantes toallas para lavarlas todas juntas y obtener mejores resultados. Eso sí, la carga tampoco debe ser excesiva, ya que las toallas deben poder moverse con facilidad para que el agua pase bien entre ellas y queden completamente limpias.

Los suavizantes disminuyen la capacidad de absorción de las toallas, a cambio aportan suavidad y esponjosidad, ¿la solución? Utiliza el suavizante cada dos o tres lavados de la toalla, ayudarás a prolongar la vida útil de tus toallas sin renunciar a la suavidad.

Como recomendaciones generales, lava las toallas a máquina a 60°C, no utilices lejía. Usa el secado normal en secadora y plánchalas a temperatura media.