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Un dormitorio con temática de fútbol para dos personalidades

Esto no es solo un dormitorio: es un campo de entrenamiento con cojines. Las camas se echan a un lado para dejar espacio a los entrenamientos, las paredes cobran vida a través de los colores y las soluciones de almacenaje lo ocultan todo, desde las equipaciones de fútbol hasta los libros del cole. Lo mejor de todo es que se adapta a dos personalidades muy diferentes: una zona de estudio para concentrarse y camas separadas para quienes prefieren hablar antes que descansar.
Una combinación de armarios LASTARE con cajones, almacenaje abierto y ganchos en un cuarto infantil con juguetes, libros y objetos deportivos.

De almacenaje a estadio en cuestión de segundos

Este dormitorio juega tanto a la ofensiva como a la defensiva. La portería/almacenaje de balón SPORTSLIG es la delantera estrella, ya que se puede utilizar para guardar todos los balones que haya por casa y para meter goles en partidos improvisados. La parte frontal se puede enrollar, por lo que siempre es un buen momento para el saque inicial. Ligera y fácil de mover, hace que ordenar sea tan rápido como una tanda de penaltis. Y un partido no es partido si no está acompañado de los vítores del público. Los juguetes hacen las veces de aficionados acérrimos, mientras que los altavoces bluetooth portátiles GREJSIMOJS son los encargados de que se les escuche. Con un límite de volumen incorporado, consigue que el ambiente sea animado sin preocuparse por el silbato del árbitro (también conocido como "mamá" o "papá").

Dos escritorios, dos maneras de aprender

Puede que el fútbol sea el juego principal, pero aun así los deberes forman parte de la alineación (según los adultos). Los dos escritorios PÅHL dan a cada niño su propia zona de estudio y crecen a medida que lo hacen ellos y sus ambiciones. Una esquina está siempre limpia y organizada, mientras que en la otra fluye la creatividad a través de tableros perforados con dibujos y pequeños proyectos de los que presumir. Ambientes y distribuciones particulares en un espacio compartido.

Traza la línea entre diversión y descanso

Dos niños, dos rutinas. Uno está listo para irse a dormir, pero el otro aún tiene cuerda para rato. Una cortina GINSTMOTT permite que ambas preferencias coexistan: por un lado, un espacio privado para dormir; por el otro, un rincón para quien quiere seguir en pie. Es una forma sencilla de dar a todas las personas el espacio que necesitan, sin necesidad de ocupar más metros cuadrados. Por la noche, los tejidos con personalidad y la iluminación suave toman el relevo. Un peluche mullido, un diario en el que anotar las conclusiones del día y una lámpara atenuada convertirán el momento de irse a dormir en algo más tranquilo (y tal vez incluso sin discusiones).

Una rutina para irse a dormir que resulta divertida

Algunas noches, lo de acostarse cuesta un poco. Con el dosel ELDFLUGA, dormir parece más una aventura que una obligación. Es un escondrijo acogedor donde se pueden leer, susurrar o improvisar historias, con almacenaje montado en la pared para que los libros estén al alcance de la mano. Y, cuando llegue la hora de acostarse, el almacenaje SLÄKT con ruedas hace que sea muy sencillo perder de vista los juguetes y el desorden general. La cama seguirá siendo el centro de atención, mientras que el suelo estará despejado para retomar la diversión al día siguiente. Un espacio práctico en el que relajarse resulta algo más apetecible.

Porque el orden no se genera de forma espontánea

A decir verdad, dos niños solos en una estancia es una invitación al caos; sin embargo, la combinación de armarios LASTARE está ahí para ayudar, con cestas para el desorden cotidiano y cajones para ocultar cualquier desastre menos común. Juntos, hacen que la estancia no se asemeje tanto a una zona de guerra y que parezca estar casi bajo control, algo que, en términos parentales, es una gran victoria.

Almacenaje que sigue el ritmo

Algunos niños ven su dormitorio como algo más que cuatro paredes: es un campo de entrenamiento, un vestidor y un estadio, todo en uno. El sistema TROFAST se ha diseñado para que esto siga siendo así: en los anchos compartimentos cabe el material voluminoso, mientras que en los más pequeños se guardan los artículos esenciales para disputar un gran partido o vivir una aventura al volver del cole. Todo está a la vista y se puede coger sin problemas, por lo que la atención se centra en perseguir sueños, no en encontrar calcetines. ¿Y qué pasa si les lleva más tiempo ordenar que jugar? Bueno, digamos que eso es parte de la diversión.

Define el estilo pieza a pieza