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Cómo compartir el dormitorio con un niño pequeño

Compartir un dormitorio con un niño o una niña no significa que todo tenga que ser infantil o todo lo contrario. De hecho, todos debemos sentirnos cómodos y tener espacio para nuestras cosas. ¿Te gustaría saber cómo conseguir esta armonía y que tanto adultos como jóvenes o niños sientan suya la habitación?

Echa un vistazo a nuestros consejos para crear un dormitorio compartido acogedor, funcional y apto para todas las edades, incluso si la diferencia de años entre ambos es considerable. ¡Empezamos!

Divide zonas dentro del dormitorio

Como ejemplo, haremos un recorrido por esta simulación de un dormitorio compartido entre un adulto y un niño pequeño para que veas cómo distribuirlo correctamente. 

La delimitación de distintas zonas garantiza la multifuncionalidad del espacio (dormir, almacenar, jugar y trabajar). Todo el mundo necesita cierto grado de privacidad e intimidad, así que los espacios compartidos también deben contar con zonas personales.

En este caso, separamos al máximo las camas. Como ves en el plano, pusimos la cama infantil en una esquina y la del adulto en la otra. Ambos comparten el espacio para guardar cosas y para trabajar, pero también están diferenciadas las zonas de juego, así como el espacio para tener detalles personales de cada uno. Sigamos.

La zona infantil

La habitación, como has podido comprobar, es irregular y tiene un pequeño hueco en una de las esquinas. Este espacio lo hemos aprovechado precisamente para colocar la cama del peque. 

Como cada centímetro cuenta, hemos optado por una cama multifuncional. Lo mejor en este caso ha sido optar por una cama alta, tipo litera para tener dos espacios en uno. De este modo, la parte de arriba la utilizaremos como lugar de descanso y la de abajo como una zona excelente para el juego. Esta, además, funcionará como un refugio íntimo que podrá decorar y personalizar a su gusto con flores en la pared, cojines infantiles, peluches...

Para contrarrestar el color oscuro y más serio de las paredes, hemos optado por muebles de madera clara y tejidos blancos. Así le damos un punto moderno, luminoso y acogedor. 

Las estrellas pintadas le dan un toque infantil muy divertido y mágico. Las lámparas infantiles en ambos pisos hacen que jugar y leer sea más fácil y, al mismo tiempo, le dará esa seguridad que todo niño o niña necesita, especialmente por la noche.

La zona adulta o juvenil

La zona del adulto está justo en la pared de enfrente, con la cama mirando hacia la cama del niño, para poderse ver fácilmente, aunque sin llegar a perder intimidad y espacio entre ambos.

Cuando no hay sitio para una mesilla, como en este caso, soluciones como las barras de pared, ganchos y almacenaje colgante funcionan muy bien como sustitutos, ya que permiten tener los básicos a mano sin ocupar apenas espacio.

Las barras también pueden servir como base para crear una galería en la pared para tus fotos y recuerdos preferidos, para que el espacio te represente a ti y lo que te gusta.

Como en la zona infantil, instala unas lámparas de pared o focos para tener un extra de luz cuando lo necesites. Puedes, incluso, enganchar de la barra una lámpara con pinza para que sea tu perfecta lamparita de noche.

Cómo distribuir un armario compartido

Aprovechar el almacenaje en un dormitorio compartido puede ser un reto, pero te aseguramos que puedes tenerlo todo recogido. Para ello, nosotros hemos utilizado la pared que nos quedaba libre para colocar los armarios. 

Como los techos son altos, vamos a sacarle el máximo partido al almacenaje vertical. Hemos buscado unos armarios flexibles que se ajustan y pueden variar su altura conforme queramos, con la combinación de cajones. Así, tanto niño como adulto pueden llegar a lo que necesitan.

Las cosas fuera de temporada o lo que se deba almacenar lejos (por seguridad del peque) se pueden poner en la parte más alta. Ayúdate de cajas organizadoras y cestos extra para ordenar bien el interior de cada armario. Y si necesitas espacio de más, no te olvides que siempre puedes colocar unas cajas (con o sin ruedas) debajo de la cama para guardar el resto de ropa o complementos, como los zapatos.

Un espacio para trabajar y hacer los deberes

Entre las zonas del adulto y del niño, hemos hecho una zona de trabajo compartida (aunque también sirve como un pequeño taller de creatividad).

El escritorio es de tamaño adulto, pero el niño también lo puede usar sentándose más alto en una silla infantil. Tanto para pintar como para hacer presupuestos, una lámpara es importante para que los ojos no se esfuercen de más y ambos podáis hacer vuestras tareas cómoda y saludablemente.

¿Te has fijado en el detalle de la pared? Está cubierta de pintura de pizarra para los grandes dibujos y no perder de vista ninguno de tus planes importantes.

Como detalle final, hemos optado por la misma técnica del resto de la habitación para tener más espacio, utilizar el almacenaje en vertical. Coloca encima de la mesa diferentes estantes y armaritos para guardar el material. 

Un consejo: si pones el material un poco más alto harás que esté fuera del alcance del niño y no tengan el riesgo de cometer fantásticos desastres sin pedir permiso.

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