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Un recibidor familiar con organización adaptada a los más pequeños

Los recibidores se esmeran mucho más que la mayoría de las habitaciones, y este es un claro ejemplo de ello. Desde zapatos deportivos hasta raquetas de tenis: todo encuentra su lugar gracias al almacenaje inteligente. Los ganchos bajos y los clósets de fácil acceso permiten que los más pequeños puedan hacerse cargo de sus cosas, mientras que las texturas naturales evitan que el espacio parezca sacado de un almacén de objetos perdidos. ¿El resultado? Un recibidor acogedor, por muy alocada que sea la vida que lo rodea. 

Un recibidor con combinaciones de clósets LASTARE a lo largo de una pared, con gabinetes cerrados, estantes abiertos y canastas de almacenaje.

Un recibidor que crece con los más pequeños

Este recibidor está diseñado a prueba de velocidad. La combinación de clósets LASTARE tiene una altura que se adapta a los más pequeños, por lo que incluso ellos podrán colgar sus abrigos sin que la tarea se convierta en un esfuerzo titánico. Una banca le quita seriedad a la hora de ponerse las botas, mientras que los organizadores mantienen bajo control los sombreros, los guantes y cualquier otro objeto que vayas a necesitar en otro momento.

 

Los cascos y las mochilas voluminosos cuelgan a la perfección (según los más pequeños...) de un perchero de pared, lo que aporta energía a una decoración que, por lo demás, es tranquila. El perchero con almacenaje ALTARLIDEN es más compacto y te permite guardar llaves, chamarras y objetos misteriosos que parecen no ser de nadie. ¿El resultado? Un recibidor que lo hace igual de bien que las personas que lo recorren.

Almacenaje con personalidad

Las cajas de almacenaje hacen mucho más que tragarse el desorden: aportan personalidad y color a un sutil clóset blanco. Los materiales naturales les dan un cambio a las superficies lisas y proporcionan calidez; así, el espacio parece menos una "unidad de almacenaje" y más un "hogar". ¿Y los pomos con orejas de conejo GREJSIMOJS? Un recordatorio de que el almacenaje puede (y debe) ser divertido. 

Una estantería con cajas grandes con tapa GÄRDESGÅRD encima de grandes bolsas de tela estampadas en un recibidor.

Almacenaje con personalidad

Las cajas de almacenaje hacen mucho más que tragarse el desorden: aportan personalidad y color a un sutil clóset blanco. Los materiales naturales les dan un cambio a las superficies lisas y proporcionan calidez; así, el espacio parece menos una "unidad de almacenaje" y más un "hogar". ¿Y los pomos con orejas de conejo GREJSIMOJS? Un recordatorio de que el almacenaje puede (y debe) ser divertido. 

Un recibidor fresco

Zapatos alineados, chamarras colgadas, guantes que están justo donde los dejaste (por una vez)... Este es un recibidor que puede hacerles frente a las prisas matutinas sin problemas. La combinación de clósets LASTARE se ocupa del trabajo pesado, mientras que los organizadores STUK tienen como objetivo las cosas pequeñas que suelen desaparecer. Es práctico, sí, pero también demuestra que el almacenaje puede causar una buena impresión visual. 

De una pared blanca a una fuente de recuerdos

Entre zapatos caídos y chamarras que salen volando, los pasillos no son lo que se dice tranquilos. Pero aquí, una pared de contrachapado llena de dibujos, fotos y tesoros del día a día relaja el ambiente y aporta calidez a un fondo limpio.

 

El bolsillo de pared GREJIG está diseñado para guardar guantes, bufandas, sombreros y otros objetos por el estilo. Pero ¿y si apostamos un poco por la creatividad? En este caso, ayuda a ordenar documentos, notas y objetos cotidianos, lo que hace que el recibidor sea práctico y que los recuerdos personales sean los protagonistas.

La pared de un vestíbulo, equipada con el bolsillo de pared GREJIG, utilizada para organizar documentos y objetos pequeños, junto a ganchos y tableros.

De una pared blanca a una fuente de recuerdos

Entre zapatos caídos y chamarras que salen volando, los pasillos no son lo que se dice tranquilos. Pero aquí, una pared de contrachapado llena de dibujos, fotos y tesoros del día a día relaja el ambiente y aporta calidez a un fondo limpio.

 

El bolsillo de pared GREJIG está diseñado para guardar guantes, bufandas, sombreros y otros objetos por el estilo. Pero ¿y si apostamos un poco por la creatividad? En este caso, ayuda a ordenar documentos, notas y objetos cotidianos, lo que hace que el recibidor sea práctico y que los recuerdos personales sean los protagonistas.

Un pequeño truco que causa un gran efecto

No siempre hace falta renovar un recibidor para que parezca más grande; a veces, basta con un espejo. En este caso, el espejo NISSEDAL refleja la luz y hace que el espacio parezca más grande, lo que convierte una pequeña zona de paso en un lugar más luminoso y relajado. Y eso no es todo: también te da una última oportunidad de comprobar que no te hayas manchado de pasta de dientes antes de salir. 

Un recibidor con canastas y gbinetes de almacenaje que conduce a una pared con un espejo NISSEDAL montado junto a una puerta.

Un pequeño truco que causa un gran efecto

No siempre hace falta renovar un recibidor para que parezca más grande; a veces, basta con un espejo. En este caso, el espejo NISSEDAL refleja la luz y hace que el espacio parezca más grande, lo que convierte una pequeña zona de paso en un lugar más luminoso y relajado. Y eso no es todo: también te da una última oportunidad de comprobar que no te hayas manchado de pasta de dientes antes de salir. 

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