Sirve las albóndigas de pollo como las albóndigas suecas clásicas, con puré de papa, salsa de nata y mermelada de arándanos rojos, o pruébalas con pasta, verduras o platos inspirados en la cocina asiática.

Las albóndigas de pollo deben saber a pollo. Por eso hemos sazonado la carne de pollo suavemente, permitiendo que su sabor natural y jugoso se destaque. Aún así, su sabor no es muy diferente al de las albóndigas de ternera y cerdo.
Del congelador a la mesa en pocos minutos. En el horno, en el microondas, en la parrilla o en la freidora de aire: elige cómo prepararlas.
Es fácil hacer porciones. Prepara la cantidad que necesites, y deja el resto en el congelador.
Son tan sabrosas calientes como frías. Sugerencia: pártelas por la mitad y cómetelas en un sándwich.








