Tejiendo un futuro mejor

Las alfombras hechas a mano son muy apreciadas tanto por su artesanía como por su carácter tradicional. Por otro lado, la confección manual de alfombras suele asociarse a unas condiciones laborales precarias y explotación por parte de los intermediarios.

En IKEA, creemos que debe existir un modo de trabajar con los productores para mantener la calidad y el tacto de una alfombra artesanal, y al mismo tiempo, mejorar de manera radical las condiciones laborales. Y así lo hemos demostrado.

Mejores condiciones, mejores productos

Mejorar nuestra forma de producir alfombras hechas a mano con unas condiciones laborales decentes y un salario justo demostró en seguida que beneficiaba a todas las partes. Para los artesanos significaba un flujo estable, regular y predecible de pedidos, trabajo e ingresos. Hemos reducido el número de intermediarios y agentes y los hemos sustituido por centros oficiales de confección que cumplen el código de conducta y las condiciones de seguridad de IKEA.

Confección de alfombras: cómo se hacía

En la India y Bangladesh, la confección de alfombras se ha considerado tradicionalmente como un ingreso extra. El trabajo se hacía en casa o en fábricas no reguladas, y los trabajadores a menudo tenían que enfrentarse a la realidad de un volumen de pedidos, trabajo e ingresos irregular e impredecible. Además, los agentes eran quienes controlaban el negocio y ganaban el dinero.

Retrato de una mujer confeccionando una alfombra a mano.

Buscando nuevos caminos

En 2010, IKEA emprendió una iniciativa para cambiar la manera de producir las alfombras. En colaboración con proveedores de la India y Bangladesh, reguló los centros de confección y mejoró las condiciones de los tejedores en muchos aspectos.

«Lo primero que hicimos fue dar a los tejedores trabajo con regularidad en un entorno seguro, con salarios legales regulados y beneficios, como vacaciones y transporte. También construimos dos escuelas, donde las personas que reciben la formación también cobran por su trabajo».

Kushal Chakravorty, director de Desarrollo empresarial de IKEA
Dos mujeres sujetando alfombras IKEA tejidas a mano.

Nuestro objetivo es emplazar los centros de confección cerca del lugar de residencia de los tejedores para que no tengan que abandonar sus hogares y a sus familias para encontrar un trabajo. También hemos modificado el proceso artesanal creando un nuevo telar que necesita menos fuerza física para trabajar con él. El nuevo telar ha supuesto una oportunidad laboral para las mujeres y les ha dado estabilidad económica. También decidimos no patentar el nuevo telar para que quien quiera usarlo pueda hacerlo.

«Llevo seis meses trabajando con el nuevo telar y la diferencia es enorme. No necesito a un compañero y se acabó la presión sobre la espalda».

Tabassum, tejedor
Alfombras multicolor de IKEA PS tejidas a mano colgadas al sol.

Mantenemos viva la tradición

Mejorar las condiciones de los artesanos no solo tiene un efecto positivo en la sociedad, sino que mejora el suministro y cuida del medio ambiente. También favorece que la artesanía exclusiva de una alfombra hecha a mano tenga un precio asequible y que todo el que quiera disfrutarla pueda hacerlo. Aunque la mayoría de nosotros las usa para caminar por encima, las alfombras hechas a mano se merecen ser admiradas como la obra de arte que son en realidad.

Alfombras hechas a mano