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Cómo nuestra casa influye en nuestro bienestar

¿Te has parado a pensar cuánto tiempo de tu vida pasas en lugares cerrados? Existen muchos estudios sobre cómo el entorno y los espacios influyen en las personas, pero la mayoría se han centrado en aspectos constructivos. Sin embargo, no son los únicos aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de diseñar una casa, ya que el entorno también influye en nuestras emociones y en nuestro cerebro. Por tanto, el diseño de cualquier espacio debe responder a estas necesidades.

En Formando hogar hemos hablado con el arquitecto y experto en neuroarquitectura Juan Luis Higuera Trujillo, que nos cuenta cómo nuestra casa influye en nuestro bienestar y algunos consejos de diseño para conseguir espacios más acogedores y beneficiosos para nuestra salud emocional. ¡Esperamos que os sean útiles!

    Cómo afecta la decoración y el orden a nuestras emociones

    Juan Luis Higuera Trujillo, es arquitecto e investigador en el área de Neuroarquitectura de la Universidad Politécnica de Valencia. Con su ayuda hemos querido descubrir cómo deben ser los espacios perfectos para nuestro bienestar en casa. ¡Descubre sus recomendaciones!

    ¿Cuáles son los aspectos que debemos cuidar a la hora de decorar nuestra casa pensando en el bienestar?

    Cuando se diseña una vivienda, deben cuidarse todas las variables de diseño posibles. Algunas de las más estudiadas son la geometría (que incluye los contornos y los ornamentos, por ejemplo), la iluminación, el color, y la presencia de naturaleza. Pero el diseño no queda definido solo por estas variables, ni tampoco es solo visual. Debemos prestar atención a todos los sentidos. Cuántas más variables controlemos adecuadamente, mayor será la repercusión.

    ¿Cómo influye el orden en nuestro bienestar?

    El orden nos ayuda a encontrar patrones. Esta influencia cognitiva y emocional tiene repercusión en nuestro bienestar a distintos niveles. Si consideramos el nivel utilitario, es evidente que el orden nos ayuda a ser más eficientes en nuestras actividades. Por ejemplo, en un espacio de trabajo ordenado encontramos nuestras herramientas y completamos las tareas antes. Lo contrario puede influir negativamente y, por consiguiente, reducir nuestro bienestar. Sin embargo, la influencia del orden va más allá de su nivel utilitario.

    Nuestro cerebro trabaja en entender el sentido de los patrones del espacio que nos rodea, aunque no estemos desarrollando ninguna tarea que lo exija. Se ha encontrado que tenemos preferencia por patrones de complejidad intermedia, pero ordenados. Se trata de generar un entorno que lo estimule suficientemente, pero sin excederse. Es decir, buscar el equilibrio.

    ¿Cómo debería ser el espacio ideal para descansar? ¿Y para trabajar?

    A nivel utilitario, debemos determinar bien las actividades (y necesidades derivadas) que vamos a abordar en cada uno de esos usos. A nivel cognitivo-emocional, debemos configurar y adaptar todas las variables de diseño posibles. Hacerlo a medida exige un estudio experimental de neuroarquitectura, lo que no siempre es posible. Afortunadamente, existen pautas que sirven de orientaciones generales y todos podemos beneficiarnos de este conocimiento.

    En este caso, una aproximación sería empezar por el color y la iluminación. Por ejemplo, un espacio para descansar (como un dormitorio), puede requerir tonos moderadamente cálidos y saturados, con una iluminación tenue e indirecta y un espacio para trabajar (como un despacho), puede requerir tonos fríos y poco saturados, con una iluminación directa intensa (sin molestar) y fría. Color e iluminación ofrecen una miríada de configuraciones y combinándolas podemos conseguir atmósferas muy diferentes y potentes.

    En este sentido, lo más apropiado siempre será separar y adaptar los espacios para un solo uso. Cuando deben coexistir (como la habitación en la que trabaja y duerme un estudiante), resulta necesario pensar en configuraciones polivalentes o soluciones modificables. Es un reto para la creatividad, pero cada vez existen más soluciones tecnológicas o de mobiliario multifuncional que lo facilitan.

    ¿Los materiales y los muebles intervienen en el bienestar?

    La materialidad es una cuestión muy importante a nivel cognitivo-emocional y por tanto para el bienestar. Esto es así porque implica muchas variables. Por un lado, un material presenta unas variables objetivas concretas, como un color, un reflejo, un tacto, un olor, etc. Cada una de estas variables tiene un efecto cognitivo-emocional. Por otro lado, un material también evoca variables subjetivas, como una asociación de familiaridad o novedad, de estatus social, de nociones culturales, etc. Dado que solo cambiar el color de una habitación o de un mueble puede generar un cambio significativo en el estado emocional, la materialidad es una cuestión muy relevante para un diseño orientado a generar bienestar.

    ¿Y la decoración de nuestras casas tiene efectos sobre nuestro estado de ánimo?

    Todo el entorno que nos rodea influye a nivel cognitivo y emocional. Cada elemento de este entorno tiene un efecto, que puede ser de mayor o menor entidad. En este sentido, la decoración es una cuestión que involucra muchas variables. De hecho, solo a través de la decoración es posible transformar la atmósfera de un espacio. Esto puede hacerse en exclusividad, cuando no es posible modificar otras variables (como el color o la iluminación general del espacio) o junto a otras variables (aprovechando la sinergia que surge al diseñar considerando diferentes variables). Además, algunos elementos decorativos pueden tener repercusiones complementarias. Por ejemplo, una planta como decoración puede contribuir a generar una atmósfera natural que reduzca el estrés o un mueble contribuir al orden. Así pues, en el momento de diseñar, debe prestar una atención importante a la decoración.

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    La casa es la inversión económica más importante y el lugar en el que más tiempo pasamos. Por eso es fundamental adaptarla a nuestras necesidades utilitarias y emocionales.
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    Juan Luis Higuera Trujillo

    ¿Cómo se implementa la neuroarquitectura en los espacios?

    Existen dos enfoques diferentes: neuroarquitectura experimental o neuroarquitectura basada en la literatura científica. Cada enfoque es diferente en alcance y precisión.

    La neuroarquitectura experimental es la que desarrollamos los grupos de investigación. Actualmente, somos pocos a nivel internacional. En parte porque es una disciplina relativamente emergente (en el laboratorio de Neuroarquitectura de la Universitat Politècnica de València, que fuimos uno de los pioneros a nivel internacional, llevamos 10 años trabajando) y en parte por la particular infraestructura tecnológica y científica que es necesaria. Hoy por hoy, no es posible llevarla a cabo desde un estudio de arquitectura. Con este enfoque, todo el espacio podría ser adaptado a las necesidades cognitivo-emocionales de sus usuarios concretos. Sería un espacio diseñado mediante neuroarquitectura experimental.

    La neuroarquitectura basada en la literatura científica es la que se fundamenta en los resultados que los grupos de investigación han publicado en medios académicos especializados. En ocasiones, estos resultados son extrapolados en directrices de diseño. A unque tradicionalmente no ha sido la forma usual de trabajar y aún es poco frecuente, cada vez más arquitectos y diseñadores pueden recurrir a estas directrices de diseño. Con este enfoque, algunas partes del espacio podrían ser adaptadas a las necesidades cognitivo-emocionales de los usuarios en general.

    Suelo hacer siempre la misma analogía. Funciona igual que con la ropa: podemos diseñar un traje a medida (neuroarquitectura experimental) o diseñar un traje teniendo en cuenta algunas de las medidas de los usuarios en general (neuroarquitectura basada en la literatura científica).