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Cómo elegir la silla de escritorio perfecta

Cómo elegir la silla de escritorio perfecta

Ya sean tres, seis, ocho e incluso más las horas que pasas sentado en una silla trabajando, necesitas hacerlo de una forma correcta y con una silla adecuada.

Si estás pensando en comprar una silla de escritorio, pero no sabes cuál es la más adecuada para ti, no te pierdas esta guía práctica para despejar tus dudas y elegir correctamente una silla de oficina.

No hay una silla universal

El primer y más sabio de los consejos que te podemos dar es el siguiente: la silla más cara no tiene por qué ser la mejor.

Y es que, al elegir una buena silla de escritorio, debes tener en cuenta otros puntos más allá de la errónea creencia de que, a mayor gasto, mayor calidad tendrá el producto. Evidentemente, el precio es un indicador a tener en cuenta, pero son los detalles técnicos (cómo es el tipo de asiento, si tiene o no apoyabrazos o si es regulable) los que marcarán verdaderamente la diferencia.

A continuación, hacemos un repaso básico con todos los aspectos que debe cumplir una buena silla de oficina.

Materiales de la silla de escritorio perfecta

Materiales y estructura

Empezamos por el material con el que está fabricada la silla. Podemos encontrar sillas de diferentes texturas, pero lo más recomendable es que esta esté confeccionada con materiales transpirables (algo que se agradece especialmente en los meses de más calor) y, sobre todo, resistentes. Piensa que este asiento va a formar parte de tu rutina diaria y deberá soportar continuamente tanto tu peso como tus cambios posturales durante la jornada. ¡Ah! Y si quieres un extra de confort y suavidad, asegúrate de que tu silla de escritorio tenga una capa de acolchado.

¿Te has preguntado por qué las sillas de escritorio llevan ruedas y son giratorias? Precisamente, porque mejoran la ergonomía durante las horas de trabajo. Al permitir una mayor movilidad y tener un mayor apoyo, favorece una correcta postura de nuestro cuerpo sin llegar a forzar una colocación que pueda llegar a provocarnos lesiones posturales. Así que, ya sabes, opta por una silla de trabajo con una estructura giratoria y con ruedas.

Asiento y respaldo para una silla de escritorio

Asiento y respaldo

Si quieres una silla de escritorio cómoda una de las grandes características, por no decir la más importante, es que sea una silla regulable. Y, en este caso, cuanto más, mejor. Así que debemos prestar especial atención tanto al asiento como al respaldo de nuestras sillas de trabajo.

La silla debe adaptarse tanto a tu cuerpo como a las características de tu escritorio como, por ejemplo, la altura de la mesa con respecto a tu torso. Si la silla queda demasiado baja o alta podemos padecer problemas de espalda, que son precisamente los que queremos evitar cuando optamos por comprar una silla como esta.

Para evitar esto, asegúrate de que puedas modificar la altura de la silla y de que el respaldo se ajuste correctamente a la espalda y ofrezca un buen apoyo en la zona lumbar.

¿Sabías que…? Nuestras sillas de escritorio cumplen con estos requisitos porque cuentan con apoyo lumbar incorporado, asientos de altura regulable y funciones de reclinado que harán que tus horas de trabajo sean mucho más amenas.

Importancia de los apoyabrazos para las sillas de escritorio

Apoyabrazos

¿Son realmente necesarios los apoyabrazos para una silla de escritorio? Seguro que más de una vez te lo has cuestionado. Pues te diremos que, para nosotros, ¡sí son importantes!

Los reposabrazos de una silla de escritorio, aunque no sean la característica que normalmente determine su compra, resultan de gran ayuda para (como bien indica el nombre) reposar en ellos los brazos y antebrazos y, con ello, reducir la sensación de fatiga en las cervicales. ¿Qué te parece?

Si te decantas por una silla con reposabrazos, fíjate bien en la anchura y largura de estos para que los brazos reposen cómodamente en una postura natural y no resulten un impedimento a la hora de acercar la silla a la mesa.

Cómo debes sentarte

Ahora que ya sabes las nociones básicas para elegir una silla de escritorio, solo queda dar el paso de comprarla y disfrutar de ella. Pero… ¡ojo! No bajes la guardia. Tener una buena silla de trabajo no te exime de llevar a cabo unas buenas prácticas a la hora de trabajar para no sufrir dolores de espalda u otras molestias.

Para terminar, te dejamos una pequeña lista con nuestras recomendaciones sobre cómo debes sentarte y trabajar desde casa o desde la oficina:

  • Es recomendable que intentes moverte y estirar un poco las piernas por lo menos cada dos horas. Así que ¡levanta de la silla! y date un paseíllo por la oficina o por el salón de casa. Aprovecha para beber agua, caminar, estirarte un poco y despejar la vista.
  • Coloca un reposapiés. Este complemento te ayudará a sentarte con una postura de trabajo correcta y a reducir tensiones en piernas, espalda y cuello.
  • No cruces las piernas. Lo hacemos por inercia, pero muchas veces desconocemos las consecuencias que este simple gesto tiene en nuestra salud: altera la circulación, sobrecarga de peso una zona sensible, acelera el desarrollo de varices, aumenta la presión sanguínea y promueve una mala postura.
  • Ve cambiando la postura, pero siempre con la espalda recta. Y no está de más que de vez en cuando hagas algún estiramiento en la propia silla.
  • Regula la altura de las pantallas. Es súper importante que coloques el ordenador u otras pantallas a una altura adecuada para proteger la zona vertical. Lo recomendable es que el marco de la pantalla quede a la altura de los ojos (o ligeramente por debajo), de forma que tengas el cuello recto y alineado con la cabeza y el tronco. ¿Tienes un portátil? Elévalo con un soporte especial para ordenadores.

¿Quieres más inspiración y consejos para tener una zona de trabajo perfecta? No te pierdas este vídeo para saber cómo organizar el escritorio.

    ¡Ah! Y, como siempre, un par de ideas más:

    Nos encanta que los clientes utilicen nuestros productos de una forma creativa. ¡Atrévete tú también! Pero debes tener en cuenta que las modificaciones y cambios que introduzcas en los productos de IKEA impiden que se puedan volver a vender o utilizar para su uso original, por lo que invalidan las garantías comerciales de IKEA y el derecho a devolución.